Espiritualidad

La indefensión aprendida: un pozo profundo y sin esperanza

La indefensión aprendida es uno de los mas angustiosos estados en los que podamos caer.

Nos hace desarrollar síntomas de ansiedad y depresión y esto es consecuencia de nunca poder lograr nada e incentiva este hecho «para que vas a intervenir, si nunca haces nada bien». Convirtiéndonos es cuerpos vacíos con un alma apagada para luchar.

Esta condición se resume en una serie de pensamientos negativos que intervienen en el actuar de la persona, que al no sentirse capaz limita sus acciones a solo observar.

Indefensión que se adquirió debido a una serie de situaciones, en las que luego de actuar de diferentes maneras no guardan ningún tipo de asociación con el resultado que obtenemos.

Extinguiéndose así la capacidad de responder a diversos escenarios, si no que también desaparece la iniciativa para actuar en cualquiera de ellas.

Estos escenario se ven frecuente mente en la pareja, el trabajo o en el mismo entorno familiar, en cualquiera de estos tres entornos existe alguien que te evalúa y determina si lo que haces esta correcto o esta no.

No hay sentido común. No hay congruencia. Lo que haces, sea como sea, casi siempre estará mal y las veces que está bien no tienes ni idea de cómo o por qué está bien, de manera que no puedes repetirlo, por mucho que te esfuerces.

La indefensión aprendida hace que terminemos cediendo el control

indefensión aprendida

Podemos decir que lo que origina la indefensión aprendida es el liderazgo negativo o el abuso de poder. Con las típicas frases «No es así porque yo lo digo», «tienes que hacer las cosas como te digo», «tu siempre te equivocas».

Estas «líderes» fomentan en la personas ideas negativas del trabajo que ejecutan, realizando un juicio de valor sin poder fomentarlo.

¿Qué haces en esas situaciones en las que te encuentras a ciegas?, cuando te esfuerzas algo que a los ojos de otra persona el resultado es prácticamente aleatorio. Genera la sensación de que hagas lo que hagas nunca tendrás el control de lo que sucede.

Esa ausencia de control sobre lo que nos acontece es angustiante y muy limitante. Para alguno de nosotros es muy difícil revertirla.