Las virtudes del ajo y sus efectos sobre la hipertensión

El ajo es una planta muy utilizada en la cocina para dar sabor a los platos, y desde hace siglos el ajo se ha utilizado con fines medicinales.

El ajo ha sido objeto de numerosos estudios que han confirmado los beneficios que posee para la salud, los cuales parecen deberse a que contiene un compuesto de azufre llamado alicina.

La alicina es la responsable de las propiedades antisépticas, fungicidas, bactericidas, depurativas y antioxidantes que posee el ajo.

Se han realizado numerosos estudios sobre los efectos del ajo en el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares como la tensión arterial, el colesterol y cardiopatías, y en este artículo le explicaremos cómo funciona y puede ser beneficioso este alimento para tratar la hipertensión o presión arterial alta.

La hipertensión o presión arterial alta como también se denomina, es un trastorno en el que los vasos sanguíneos tienen una tensión continuamente alta, esa tensión arterial es la fuerza que ejerce la sangre contra las arterias al ser bombeada por el corazón, y que puede dañar los vasos sanguíneos. Cuanta más alta sea la tensión, más esfuerzo tiene que realizar el corazón para bombear y por tanto hay mayor riesgo de daño al corazón y a los vasos sanguíneos, y mayor riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular.

La hipertensión puede deberse a varias causas entre las que se encuentran el colesterol, que puede hacer que las paredes de las arterias y venas sean más gruesas y la sangre fluya por vías más estrechas causando mayor presión, y a otras causas como el tabaquismo, el alcohol, el sodio y por supuesto la dieta.

En cuanto a cómo actúa el ajo para tratar la hipertensión hay que señalar que según los estudios el ajo es hipotensor (baja la tensión arterial). Un estudio realizado en Australia a pacientes con hipertensión demostró que la ingesta de 4 cápsulas de extracto de ajo descendía notablemente la presión arterial de los pacientes en comparación con los pacientes que no las ingerían.

Según los estudios este efecto del ajo de debe a la alicina, que cuando se descompone en el cuerpo forma una serie de compuestos orgánicos de azufre que hacen que los vasos sanguíneos se relajen y la sangre fluya mejor, por tanto haya menor tensión. Un experimento realizado en ratas demostró que el ajo es eficaz en la reducción de la tensión arterial al comprobar en la investigación que la tensión en los vasos se reducía hasta en un 72% con extracto de ajo.

Igualmente el ajo puede ayudar a tratar la hipertensión ya que disminuye los niveles de colesterol y triglicéridos, una de las causas de la presión arterial alta, así como ayuda a mejorar la elasticidad de las arterias y del corazón y los mantiene limpios de grasas debido a los efectos depurativos haciendo que la sangre fluya mejor.

Como nota final hay que señalar que como dice un refrán «ajo cocido, ajo perdido´´, se recomienda el consumo de ajo crudo ya que es más eficaz que el ajo cocinado para beneficiarse así de todas sus propiedades para la salud.

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