2 alimentos clave que juegan un papel fundamental para la salud cardiovascular

El pescado como el atún y la sardina pertenecen al grupo denominado «pescado azul», que contienen grandes cantidades de ácidos grasos omega-3 reconocido por prevenir enfermedades cardiovasculares.

Estos pescados también contienen proteínas, minerales y vitaminas que favorecen el buen funcionamiento del organismo.

Los ácidos grasos omega-3, aparte de ayudar a prevenir enfermedades cardiovasculares también ayudan a reducir el colesterol, los niveles de triglicéridos e incluso pueden ayudar a mantener estable la presión sanguínea.

Tanto el atún como las sardinas son dos pescados que están muy presentes en la denominada y beneficiosa dieta mediterránea y quizá se plantee incluirlos más en su dieta al conocer todos los beneficios que aportan a la salud su consumo habitual.

La sardina, es un pescado recomendable para las personas que padecen diabetes ya que es una excelente fuente de ácidos grasos omega-3, reduce el colesterol LDL (colesterol malo) y los triglicéridos, beneficia el flujo de la sangre, y por lo tanto disminuye el riesgo de aterosclerosis y la trombosis.

Este pescado contiene proteínas, vitaminas (grupo B, A, D y E) y minerales como calcio, fósforo, magnesio, selenio, potasio, hierro, zinc, sodio y yodo y tan solo cuenta con 135 calorías por cada 100 gramos.

Su gran contenido en  vitamina B6 hace que la sardina sea muy recomendable para los diabéticos, incluso puede prevenir enfermedades del corazón.

El consumo de sardinas también es favorable para las mujeres embarazadas ya que debido al alto contenido de suplemento de vitamina B12, conocida como cianocobalamina, contribuye a la formación de glóbulos rojos, previene la anemia y es necesaria para el crecimiento y el mecanismo de la división celular.

La presencia de vitamina D en las sardinas, estimula la absorción de calcio y fósforo en el cuerpo y contribuye al desarrollo adecuado de los huesos y los dientes, al tiempo que facilita el crecimiento celular y fortalece el sistema inmunológico.

Su contenido en selenio hace que las sardinas tengan un poder antioxidante que retarda el proceso del envejecimiento celular así como tiene propiedades preventivas de enfermedades.

El yodo que contienen las sardinas promueve el buen funcionamiento del tejido muscular así como el sistema circulatorio.

El atún es un buen pescado azul para los huesos y es una excelente fuente de proteínas de alto valor biológico, vitaminas B, A, D, E y minerales como fósforo, potasio, sodio, calcio, zinc, magnesio, hierro, yodo.

Al igual que las sardinas contienen ácidos grasos omega 3, por lo que se recomienda su consumo para prevenir la enfermedad cardiovascular.

La vitamina A que contiene el atún hace que su consumo promueva la salud ocular, de la piel y del cabello, así como promueve el desarrollo de los huesos y dientes.

Su contenido en proteína ayuda a reconstruir y mantener las estructuras celulares, así como beneficia a la formación de las células rojas de la sangre.

 El consumo regular de atún mantiene los niveles de colesterol y presión arterial, y es un pescado excelente para el sistema circulatorio

El consumo de atún puede reducir el riesgo de la aterosclerosis, trombosis y accidente cerebrovascular.

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