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¿Por qué duele tanto una decepción? La clave está en tu cerebro

Seguramente te has preguntado el porqué duele tanto una decepción. Pero no es de sorprender de que estas vivencias alteran de maneras destacable el equilibrio de ese universo neuronal, para el contenido de nuestro cerebro.

Tanto es así, que los neurólogos señalan que los mecanismos de la depresión comparten procesos y estructuras con aquellos que conforman la decepción.

Pero su lo vemos desde el punto de vista neuroquímico, la decepción es casi lo mismo que sufrir de una frustración. Sabemos que estas dos son posiblemente las realidades emocionales que más logramos experimentar en el día a día.

Esto lo llegamos a sentir cuando de pronto nuestro ordenador se queda colgado, encima es cuando de pronto nuestro ordenador se queda colgado, encima es cuando más lo necesitamos. Aquí experimentamos decepción cuando alguien que queremos ver suspende la cita.

Cuando recibimos respuesta a esa oferta de trabajo a la que nos hemos presentado. Además, cuando no recibimos alguna respuesta a esta oferta de trabajo a la que nos hemos presentado. Nuestra cotidianidad esta llena de decepciones y frustraciones, las cuales nos dejan una marca.

Hay algo que es más que evidente. Ante cada decepción se genera un disparo neuronal donde de pronto se experimenta un descenso de serotonina, dopamina y endorfina. Estas moléculas responsables de nuestro bienestar reducen durante un instante su presencia en nuestro cerebro.

¿Por qué una decepción duele tanto?

Según Jean Paul-Sartre, aseguraba que todo soñador está condenado a vivir un gran número de decepciones. Por lo que, llegamos a construir elevadas expectativas, donde la mayoría hemos colocado en bolsillos ajenos un exceso de anhelos, ideales y desmedidas de virtudes.

Las personas que nos fallan, hace que nosotros mismos seamos falibles, que decepcionemos y por ende nos decepcionen.

La realidad es que la vida es así, y nuestro cerebro sigue sin digerirla bien. Por lo que, se debe a que este órgano se encuentra a regido por principios sociales y emocionales que siempre buscan seguridad, sentirte parte de algo o de alguien.

Aunque, en un momento dado ese ideal de seguridad que teníamos puede derrumbarse. Cuya razón es porque duele tanto una decepción que se explica del siguiente modo:

Centro de nuestras decepciones: Habénula Cerebral

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Según el profesor de neurobiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de California en San Diego, Roberto Malinow, realizó un estudio donde logró descubrir el complejo mecanismo de la decepción. Algo que lograron demostrar en la gran implicación de la habénula cerebral en procesos como la decepción y depresión.

Por lo que, cuando una persona se siente decepcionada se libera de inmediato glumato y GABA hacia la habérnula. Donde el cerebro envía una cantidad elevada de estos neutransmisores, donde la sensación de decepción será mayor.

Nuestro cerebro quien interpreta el impacto de la vivencia y quien modula a su vez la intensidad de nuestro dolor emocional.

El sentimiento de frustración por no lograr algo o por equivocarnos, también se procesa en esta pequeñísima región del cerebro del núcleo epitalámico.

¿Cómo afronfrontar una decepción?

Los neurólogos aseguran que la razón básica de por qué duele tanto la decepción es porque estas, son procesadas en el sistema límbico. Cuya estructura de nuestro cerebro es la primitiva y se encuentra vinculada a nuestras emociones.

La mayoría de las situaciones en que sufrimos en revés, en que alguien nos falla o más a aún, nosotros mismo le fallamos a la vida y nos sentimos decepcionado por ello, filtramos esas experiencias de manera puramente emocional.

El mejor modo d reducir el impacto de estas experiencias es tratar de dirigirlas a nuestra corteza cerebral, es decir, razonarlas, enfocarlas desde un punto de vista más objetivo.

Queda claro que algo que algo así no es fácil. No cuando lo sentimos es el peso de la traición y la ruptura de lo que más valoramos: la confianza.

Puedes controlar los pensamientos negativos y dejando de buscar los culpables. Debes ajustar las expectativas, siendo un poco más realista y acepta aquello que no puedes controlar. Al final, las decepciones no se olvidan, pero se pueden superar.