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Hijos perfectos, niños tristes: la presión de la exigencia

Muchos de los hijos PERFECTOS, no conocen el verdadero sonido de la felicidad.

Estos pequeños temen cometer cualquier error y nunca alcanzan las elevadas expectativas que tienen sus padres. Su educación no está basada en la libertad ni el reconocimiento, sino en la autoridad de una voz estricta y demandante.

La depresión en adolescente es un problema sumamente grave hoy en día. Ahí donde existe una exigencia por parte de los padres, se refleja fácilmente en falta de ansiedad, autoestima y un elevado malestar emocional.

Algo que se debe tener presente es que esa exigencia en la infancia marca una huella imborrable en el cerebro de un adulto. Jamás vemos lo bastante competente que somos, y lo poco perfectos en base a sus ideales inculcados.

Por eso, es tan necesito romper con ese vínculo limitante que veta nuestra capacidad de alcanzar la felicidad. Así que te invitamos a reflexionar ante ello.

Hijos perfectos y la cultura del esfuerzo llevada al límite

hijos perfectos

Generalmente, se habla que vivimos una sociedad con falta de esfuerzo y enfocada en la permisividad y la poca resistencia a la frustración. La mejor conocida la era de cristal.

Pero, esto no llega a ser del todo cierto. Por lo general, los padres buscan las maneras de que que sus hijos perfectos alcance la excelencia (y más en estos tiempos de crisis).

Por ejemplo, un niño que saca 7 en matemática se le presiona para que alcance el 10. Por lo que sus padres lo llenan de actividades extraescolares, convirtiendo su tiempo de ocio en solo instantes. Trayendo como consecuencia estrés, indefensión y agotamiento.

Sin duda, educar es ser capaz de ejercer la autoridad con amor y seguridad en cada acción que los hijos hacen. Es un fondo de reservas que será utilizado para toda la vida.

Exigir demasiado puede traer múltiples consecuencias a los niños

Debemos tener muy en cuenta que podemos educar a nuestros hijos perfectos sembrándoles la cultura del esfuerzo, sin exigir demasiado, ya que todo tiene un límite. Esta barrera deber ser infranqueable, es acompañar la exigencia con un incondicional colchón afectivo.

De lo contrario pueden llegar convertirse en niños tristes que evidenciarán las siguiente dimensioneS:

  • Pasividad y dependencia, por lo que busca aprobación externa y pierde su espontaneidad.
  • Carecen de emotividad, inhibiendo sus emociones para poder ajustarse a lo que deben hacer.
  • Tener muy baja autoestima, creando una autoimagen muy negativa.
  • Malestar interior, frustración y rencor, lo que puede traducirse en instantes de agresividad.
  • Antiedad es otro de los factores que describen a los niños educados en la exigencia, por lo que cualquier cambio puede ser cursado como una inseguridad persona y con una alta ansiedad.

Características generales

Después de lo menciona es necesario saber diferenciar entre la educación basada en la exigencia estricta y la basada en la comprensión y la conexión emocional con nuestros hijos.

  • Padres exigentes y críticos suelen ser inseguros que necesitan tener todo bajo control.
  • Padres comprensivos impulsan a sus hijos hacia el camino del logro, permitiéndoles explorar, sentir y descubrir.
  • Los padres exigentes son autoritarios y llevan un estilo de vida que va siempre detrás del reloj.

En pocas palabras, el educar ejerce la autoridad pero con sentido común, es usar el afecto como un antídoto y la comunicación como una estrategia.