Espiritualidad

Mascotas que «rescatan» humanos: cuando somos salvados por un animal

En muchas ocasiones los animales tienen como trabajo rescatar a las personas. Son gatos o perros que salvan la vida de su humano, ya que llegan en ese preciso momento que tanto los necesita, justo en el momento más complicado.

Ahí es donde se genera o construye esa cercanía de ese pequeño ser que regala afecto desinteresado capaz de despertar a esa persona de esa tristeza, miedo o soledad.

Muchos psicólogos sociales aseguran que los animales domésticos son figuras naturales de apego humano. Desde hace mucho tiempo lo han sido. Por eso, nuestra vinculación con los perros es tan fuerte y amorosa.

Mascotas que curan son mejor conocidos como animales terapéuticos

Las terapias asistidas con animales dejan de extender dando grandes resultados. Por lo que, los perros que son de servicio son un estímulo eficaz para esos niños con autismo.

Aunque no falta tampoco las residencias de ancianos que reciben la visita de perros entrenados con el fin de solo ofrecerle ese afecto desinteresado o esa interacción al que responden muy bien lo ancianos con demencia.

Tampoco nos podemos olvidar que en un ámbito muy cercano u menos clínico, las mascotas siguen siendo unas figuras de apego indispensables. Esto se debe, a que este tipo de apego se ha convertido en uno de los mas saludables y positivos en todos los niveles, esto va desde lo físico hasta lo cognitivo.

Las mascotas, ya sea un perro o un gato, saben muy bien cómo conectar con el humano por medio de la mirada. Es un toque mágico e inesperado para quien no ha tenido una mascota a su lado, llega a ser algo muy sorprendente.

El animal no sabe el origen de tus problemas y mucho menos la razón de tus depones y frustraciones. Pero, tampoco te buscará la solución a todos tus problemas existenciales. Ellos solo se guían por lo que siente de ti, por ese presente donde pueden identificar al instante tus alegrías y tristezas,

A ellos no les importa nada más, solo que seas receptivo a estos estímulos, gestos, necesidades y juegos. Porque al final, lo que de verdad importa es eso, estar bien, en calma y rodearse de buenos amigos. No importa si son mascotas o humanos.